Un ejemplar de Jot Down en La Habana

Por contagiarme de ese sueño tuyo, ya mío, nuestro, de hacer algún día nuestra propia revista de periodismo literario. Por todas las Jot Down que me has descubierto.

El microwave

jot down en la habana

Aún no sé cuál de los dos la descubrió primero, si Javier o yo. Pero de repente leer Jot Down se convirtió en uno de nuestros vicios más queridos (precisamente en uno de sus artículos, en el perfil de Alberto Juantorena, fue que descubrí tu nombre). Desde entonces no pasa semana en la que no nos metamos a discutir sobre cualquiera de los trabajos que aparecen en esa publicación en su versión digital. Es como una mesa sueca (creo que ustedes le dicen bufet) interminable, en la que lo mismo encontramos una reseña de un videojuego, que una entrevista a un físico ocular, que la crónica de un pueblo costero abandonado, que una disección de The Wire, que un repaso a la discografía de Funkadelic/Parliament, que un ensayo sobre la representación de España en las viñetas periodísticas. Y a pesar de esforzarnos por encontrarle sus huecos, la mayoría clasifican…

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One comment

  1. Gracias por mencionar esta revista, acabo de entrar y tienen una excelente series de articulos, mencionan lo bien o mal que comian dictadores Mao, los de Korea del Norte, el de Rumania, Union Sovietica. Algunos son ejemplos de come como digo, no como hago. Excelente.

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