Cómo

Leo por estos días el final de Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel, y una frase me parte en dos. ¿Cómo se mira algo que nunca más se va a ver? se pregunta la Loca del Frente mientras recoge sus cosas para escapar —supongo— al exilio; y entonces me da por pensar en las cosas, en la gente que no he vuelto a ver en años, pero sobre todo en las cosas y en la gente que no volveré a ver nunca. De todas ellas, quizás lo único que miré a sabiendas de que era la última vez que lo hacía fue a mi abuelo materno, mientras le sostenía la mano para que el suero no saliera de la vena una madrugada pegajosa de agosto hace un par de años. Pero sin saber muy bien cómo. Sin saber muy bien con qué quedarme. Minutos antes del final creo que pude haber mirado muy despacio las arrugas de la frente o la mueca que iban adoptando los labios, pero la verdad es que no lo recuerdo. Recuerdo que lo miré mientras moría y que casi caigo al suelo por el peso de mi madre, que se desvaneció fuera de la sala con la noticia. Entonces ¿cómo se mira algo que nunca más se va a ver? ¿cómo evitas el llanto que te sube desde el estómago? ¿cómo te salvas? (¿cómo, Leila, salvarse uno mismo de mirar por última vez, sin rizos acomodados, ni parques, ni fotografías, ni músicos detrás de los arbustos?)

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4 comments

  1. Lo pensé mejor después de leer este post… no se mira chula. Si tienes consciencia de que es la última vez que lo vas a ver solo quédate con el recuerdo de cuando no pensabas que era la última vez.
    Un abrazo

  2. Siempre tuve razón: no se mira. Y lo supe desde el principio porque fue una experiencia similar a esta, similar a tantas partidas de los abuelos, la que me hizo plantar en tres y dos: no se mira. Y punto. De todas maneras va a doler para siempre. Gracias por el post, también me ha dolido…

  3. En el momento no se mira de ninguna forma especial. Es después, con el paso del tiempo cuando la última imagen comienza a hacerse más nítida, más real, casi como si tuviera vida propia. Tengo algunas imágenes en mi cerebro que jamás hubiera recordado de no haberme hecho consciente, pasado el tiempo, que era la última vez.
    ¿Cómo se mira algo que nunca más se vuelve a ver? Quizá, y solo quizá, con los ojos del tiempo.

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