Mes: octubre 2015

Drexler

IMG_9036

Si vos hubieses hecho el sábado solamente el show de Bailar en la cueva, con el que recorriste un montón de ciudades en el último año y medio, el público te lo hubiera perdonado. Aún cuando las canciones nuevas siempre estropean los conciertos. Porque vos no sabías, no tenías idea de lo que tu música ha significado para tanta gente en esta isla. Quizás pensaste que a lo sumo conocerían un par de temas, pero igual venías a escuchar cómo transcurre el tiempo en La Habana, y a saldar esta deuda contraída con vos mismo desde hacía años.

Para cuando subiste al escenario ya te habían advertido, y saliste entonces solo con tu guitarra y te sentaste muy cerquita de la gente para saber qué querían escuchar. Y la gente te pidió de todo. Temas que te piden en ciudades donde has tocado decenas de veces y temas que no te atreviste a cantar porque apenas recordabas la letra. Cantaste Eco, cantaste Causa y efecto, cantaste Don de fluir, cantaste Soledad, cantaste la Milonga del moro judío, y la gente no paraba de pedir. Yo creo que ahí fue donde por fin te convenciste.

Pero el primer encuentro con La Habana tenía que ser épico, vos sabías eso y al show de Bailar en la cueva le pusiste canciones de los demás discos con unos arreglos increíbles. Igual sabías que ese primer momento a solas con nosotros no había bastado y volviste a quedarte con la guitarra y te permitiste entonces un par de caprichos.Fue cuando resonó Contigo en la distanciay un Al otro lado del río a cappella, y cuando hiciste subir a Alexis Díaz Pimienta a improvisar un soneto y quisiste que la gente le diera pies forzados y Alexis Díaz Pimienta te complació y la gente tuvo que aplaudir de pie. Tanto, que sentiste que La Habana, que ese teatro, iba quedando de a poquito libre de toda pena. Como la arena blanca en la isla deRasquí.

Lo mejor del concierto: las canciones que ibas dejando caer como al descuido y tu rostro al comprobar que la emoción crecía en ambas direcciones, Mi guitarra y vos, y la sensación de que en ese vos estábamos también nosotros, las historias de refugiados europeos en América y de estribillos regalados por Sabina en un bar español, y los sonetos que nos tomaron por sorpresa. Lo mejor del concierto fue el por fin, Habana, del inicio, y el nos veremos muy pronto, casi al final. Lo peor son las canciones, que jamás volverán a ser lo que eran, y contar los días que faltan para el regreso.

Anuncios