Mes: enero 2016

Au revoir, mon ami

Habíamos quedado sobre las nueve y media de la noche porque yo tenía que cubrir una inauguración súper importante a las ocho y me había asegurado además unos quince minutos para cambiarme de ropa. Era jueves y era el Submarino amarillo. Sobre la mesa una tres años por la mitad, dos refrescos y algunas aceitunas. Viejos temas de rock and roll al fondo y un aire pesado que nos envolvía a los cuatro.

Quería empezar diciéndole cuánto iba a extrañarlo, pero bastó con mirarnos para saber que no debíamos hablar. Ni esa noche ni ninguna otra. En ese momento parecía lo indicado, pero ¿cómo puede una saber qué está bien y qué no lo está con el alcohol y la madrugada y el feeling amargo de que un trozo de tu vida se irá volando en Interjet en unas horas?

Diez años, Negro, quise decirle y me callé. Los carnavales, las clases de casino —¿viste que la alumna supera al maestro?—, el aéreo, el autoservicio y el segundo piso con Chelo, quise decirle, y me callé. (más…)