Retrato de domingo

Siempre que caen los domingos —crueles bestias enfermizas— y despierto tarde, más tarde que de costumbre y se juntan horarios, me invade los huesos un cansancio inofensivo pero obstinado que se queda hasta la madrugada. Paso las horas acostada, leo un par de libros que he ido dejando en la mesa de noche y que…