Mes: diciembre 2016

Sin título (1)

Suena Roly.

(No esperes que vuelva que no me iré nunca,/ siempre caigo en brazos de quien me deslumbra/ desmayado de hambre y de sueños también/ buscador de miel sin renuncia./ Estoy tocado por tu olor/ para reverdecer/ me da el pistilo de tu olor/ con la estocada, el ser./ Estoy tocado por tu olor/ me ciega el resplandor,/ de tu fragancia natural minero soy./ No esperes que vuelva que no me iré nunca,/ siempre caigo en brazos de quien me pregunta/ por el par de niños que quiero tener/ y aprendo y me entrego a crecer./ Busca en tus deseos y si no me he ido/ seguiré en tus brazos orgulloso y vivo,/ creando las plumas para revolver/ plumas que has trocado en placer.)

Y pienso que debiera existir una ley, la sección b de algún decreto o artículo, PRIMERO: que prohíba la insolente permanencia de tu olor en mi almohada; SEGUNDO: o las marcas de tus dedos en mis piernas (que, si lo piensas un poco, es también una manera de dejar tu olor regado por aquí). Prepara una bolsa donde quepan también todas las canciones -todas, todas- y el poema que Idea Vilariño te escribió una vez. Déjame La ilusión, de Santiago, y llévate hasta las fundas si es preciso, porque me niego a despertar con tu olor sobre los párpados. Pero cuida que no pese demasiado, porque habrás de traer la bolsa contigo cada vez que vengas. Iremos cambiándola según nos plazca.

Y pienso que debieras firmar debajo de mí, si estás conforme.

Solo digo que debieras. Me parece lo más lógico, a estas alturas.

 

 

 

 

 

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