Notas de viaje

Querido M.,

Ayer me senté casi tres horas frente al mar. Era un mar agreste, de olas groseras que se alzaban frente a mí y que, sin embargo, cuando me acercaba a ellas, no se atrevían a mojar mis pies. En esta parte del norte de Brasil, al mar le creció un buen día un banco de arena de kilómetro y medio de ancho, que divide las aguas y parece un desierto de conchas y sal. Continúa leyendo Notas de viaje

Yo sé de un lugar

Hace unos días le dije a mi amiga Lorena que había desistido de vivir en Santos Suárez. Que, aquella convicción de que Santos Suárez era el barrio donde yo estaba destinada a vivir –y que convenientemente quedaba cerca de ella y de otra de mis amigas más antiguas–, era una idea que ya no me parecía tan buena. Continúa leyendo Yo sé de un lugar