Las especies condenadas

García Márquez dobla a la izquierda y se detiene, porque ahí delante está lloviendo. Ya no recuerda hace cuánto, pero por el barro en el que se hunden los portales, y por los cuerpos hinchados de los cerdos que flotan por doquier, supone algunos meses de diluvio. La gente de Aracataca, que es la gente…