De cómo la tinta alcanzó a la carne

Los primeros trazos lucharon contra las ganas de retroceder, de mantener la epidermis virgen de tinta y evitar el dolor. Porque en ese momento te duele todo. El pecho. Las uñas de los pies. La espalda. Y la cabeza. Pero sobre todo las piernas. Es como si perdieras el control de las piernas y te…